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Border: Las Cosas Que Pierdo

By Jorge Santana

Mi memoria es malísima, me distraigo fácilmente. Quisiera abrir con un bisturí las capas que cubren a mi cerebro para ver qué lío hay ahí dentro, pero eso no se puede, o eso me dicen. ¿Cuántas cosas se fueron para siempre por culpa de mi mala memoria? Todos esos poemas que no anoté, esas personas que no volveré a ver porque el sudor de este desierto borró el teléfono escrito en mis pálidas palmas. A cuántos sastres clandestinos buenísimos nunca llevaré mis zapatos porque ya no doy con ellos, aunque daba hasta hace poco fácilmente con la casa. Ya no recuerdo la dirección de esa señora que vende comida muy rica, el número de la gringa ricachona que siendo muy pequeño me dijo media borracha en el Cadillac que cuando creciera me daría un paseo por Dallas. Esa memoria mía que no me deja recordar caras, nombres, que hace me quiera arrancar los huesos por no recordar el aparato que hace tal cosa, en qué esquina se pone tal puesto, por dónde queda el soba huesos que una vez me salvó la vida, dónde está el Sr. que afina los pianos, el que sabe reparar relojes, la cara que hizo cuando me vio por vez primera, qué cara puso cuando me vio por última vez, dónde exactamente estaba cuando vi el primer ovni. Hay felicidades que nomás no me acuerdo, hay risas que sé di, pero no sé por qué o cómo o cuándo, hay abrazos que debería recordar, besos que prometían ser inolvidables, pero ya no están. Sé que por ahí andan vagando, todas esas cosas olvidadas, vagan por las tripas de mi mente, nadan juntas tomadas de la mano como exiliadas al centro del océano, deben tener un club donde se reúnen para contarse la desgracia que es yo no las recuerde. Hay apretones, firmeza de piel, besos, carnes, jugos, bailes, francachelas, ambigús, malos cortes de pelo, buenos cortes de pelo, mordidas de lengua, cortaduras al afeitar, que no recuerdo que no recordaré nunca más. Hay mañanas en que amanecí optimista, hay duchas que cambiaron mi vida, hay momentos en que llegó la música correcta que me rescató de mi mismo, hay olores, árboles, sombras, temperaturas que debería recordar, hay tormentas, cuellos, cuadros, contenido de cajones, que deberían estar ahí siempre, disponibles 24 horas los 365 días del año para que los reviva. Pero no están, es como si nunca hubieran sido. Tal vez ya no vuelven esos recuerdos porque saben me pasaría las horas, repasándolos como si aún fueran, me perdería, me quedaría ido recordando y ya no tendría tiempo para vida nueva. Tal vez esta memoria espantosa es para obligarme a vivir. Pero quisiera recordar, el nombre del plomero que cobra barato, la primera vez que escuché a Celso Piña, quiero recordar tantos pasteles que he comido, tantos tacos grasosos que me han indigestado pero valían la pena, quiero recordar aquél momento erótico, aquella nuez rancia que me hizo escupir, quiero recordar la vista desde mi casita del árbol, el sonido exacto de las campanadas de la iglesia en el rancho, quiero recordar el sabor de la sopa de flor de calabaza que comía mientras veía la Pantera Rosa, quiero saber dónde carajos dejé mis lentes rojos, en qué parte de mi mente se perdió tu voz, quiero escucharte de nuevo pero no me acuerdo, me desespera horrible, sé que en cualquier momento yo también seré una memoria que alguien se tortura por no poder recordar. Sé que para alguien soy ese “te acuerdas de aquél que se me fue el nombre, pero ¿si sabes quién verdad?” Quiero recordar a qué sabían los tacos de la primaria, qué traía puesto cuando nos conocimos, y mis lentes, dónde están mis lentes, los que no me aprietan que estaban tan bonitos, quiero recordar el nombre que le hubiera puesto a mi hijo, la última mirada de mi ChowChow cuando lo atropellaron, el aroma de los libros de la SEP, el color del cielo de la infancia, cuánto costaban los Elotes de Don Miguelito, cuántas semanas no devolví esa película hasta fue a buscarme el dueño del cineblub. En fin, qué de cosas quiero recordar, y de lo que no quiero acordarme aquí lo tengo en la punta de la mente como un aguijón escandaloso. Ustedes ¿qué cosas quisieran recordar? En fin, no nos queda de otra querido lector, y chin chin el que se raje. 

-jorgesantana1@gmail.com 

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