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Frontera: Are You Ok?

by Jorge Santana

Al ver las largas filas del puente internacional, me entra un poco de nostalgia. Todos por vivir en esta frontera tenemos alguna historia que narrar en tardes de carne asada, algo que tenga a los puentes como protagonistas. Puentes que son como la vena de ese famoso cuadro de Frida Kahlo, vena que unía a las dos Fridas, unía a los dos extremos. Hay mucho qué contar, desde agentes de migración prepotentes, aquella vez que se casaron a mitad del puente y se cayó el anillo al río, o cuando iba cruzando un sábado por la tarde y al voltear hacia abajo, en la orilla del lado pocho, un migrante entre las tortugas, me pedía guardar silencio y que no lo mirara…cuando de pronto una tortuga le mordió una mano y pegó tremendo grito, pero logró cruzar. Hoy les contaré sobre Eric, el gringo (loco genial como todos los gringos de frontera). Un hombre preparado, autor de un best seller en los ochentas “Pedaleando por México”, director de la fundación del Río Grande e investigador de la oficina de cambio climático en Yale, en resumen, a very important gringo. Flaco, alto, con esa apariencia de fotógrafo de National Geographic, pero perdido en la frontera, siempre quise decirle que África, era un poquito más para allá. El sueño de Eric, y vaya sueño, era construir un escenario flotante sobre el Bravo, donde se pudieran presentar obras de teatro, shows musicales, lecturas, conferencias, un sinfín de actividades, y todo flotando sobre el Bravo, llevando a artistas estadounidenses a la orilla mexicana para presentarse ante una audiencia mexicana esperándolos al margen, y viceversa, sin bajarse de la plataforma, y mientras no se bajasen, evitarían migración y aduanas y todas esas cosas. Suena genial ¿no? lo es, y totalmente posible, de hecho, un grupo de Fara-Faras que consiguió Eric cerca del bar El Gusano en Nuevo Laredo, se subieron a la plataforma de prueba piloto y cruzaron flotando, y tocaron para una audiencia gringa, fue hermoso el experimento. El único detalle que Eric no tomó en cuenta, fue la violencia, y cómo está secuestrada la orilla del Bravo por ya saben quién, y no hablo de AMLO. Una tarde, Eric me pidió acompañarlo en su lancha a buscar el mejor lugar en la orilla mexicana del Bravo para llevar el espectáculo flotante en su segunda prueba piloto. Frente a los Outlets, entre el Puente Negro y el Puente 1, empezó Eric a subir y bajar la orilla en su lenta lancha, mientras yo lo miraba desde el gabacho, por fortuna yo había llegado tarde a nuestra cita y Eric ya estaba en su recorrido, por celular me dijo que daría un pequeño sondeo y después pasaba por mí. Yo lo miraba cómo se acercaba a la orilla, sin bajarse de la lancha, hasta que de pronto veo que es interceptado por un hombre. Dialogaron un rato y veo con horror, sin saber qué estaba pasando, cómo Eric desciende de su lancha y pisa suelo mexicano. Me levanta el dedo pulgar como diciendo todo está bien, pero yo sigo horrorizado, algo, sabía, estaba muy mal. Le gritaba con todos mis pulmones, de orilla a orilla “ERIC ARE YOU OK?” Eric no me contestaba, el celular tampoco. de pronto se van caminando, se pierden entre la maleza, ya no los veo, yo cada vez sudaba más, sabía que debía hacer algo, pero no sabía qué. En una decisión al vapor, sin pensarlo mucho, llame al teléfono de la marina, un 1-800 que encontré en Google, sin saber si servía o no. Para mi sorpresa me contestaron. Les dije que un investigador de Yale estaba en problemas, un hombre se lo había llevado entre la maleza, les di la ubicación, colgué y esperé, sentado, llorando, en la tranquila orilla, viendo como el agua mecía la lancha de Eric, como si no hubiera pasado nada. De pronto, 2 tanquetas y una camioneta de la marina arribaron, yo entre feliz y temeroso, inspeccionaron la lancha, y de entre la maleza, veo como estaban hablando con el hombre que se había llevado a mi amigo, y con Eric. Momentos más tarde, Eric, bajo la vigilancia de los soldados, sube a su lancha, y regresa lentamente a la orilla, donde estaba yo. Nos damos un abrazo bastante emocionados, nos vamos de ahí inmediatamente. Volvemos al hotel donde se hospedaba Eric, que estaba a sólo unos pasos, el hotel redondo antiguo, que hoy está dilapidado, junto a los outlets. Subimos al último piso, íbamos temblando, entramos al cuarto, me sirve un jugo de naranja del mini bar, era lo único que tenía para ofrecerme, y me dice que le salvé la vida, mientras por la ventana, el Bravo, majestuoso, nos envolvía los ojos. Hoy Eric vive en Londres, nada más y nada menos que sobre el río Támesis, en una casa-barco. Ya construyó su escenario flotante y ha hecho presentaciones sobre el río, claro, sin Fara-Faras de El Gusano Bar, eso sí. En fin querido lector, así están las cosas, y chin chin el que se raje.

-jorgesantana1@gmail.com

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